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Impressionarem el jutge amb aquesta sopa

"Una camarera la recibió en cuanto rebasó la puerta y se ofreció a tomar su abrigo. Ella rehusó.
–Buenas noches, he quedado aquí con uno de sus comensales, ¿podría avisarle?
–Sí, claro.
Dudó un instante, no sabía si el juez usaría su cargo fuera del ámbito jurídico.
–El señor Markina.
La chica sonrió.
–El juez Marquina la está esperando, acompáñeme, por favor –dijo, guiándola hacia el fondo del local.
Rebasaron la salita donde Amaia había supuesto que hablarían y le indicó una de las mejores mesas junto a la librería del chef, con cinco sillas a su alrededor pero puesta para dos comensales. El juez Marquina se puso en pie para recibirla, tendiéndole la mano.
–Buenas noches, Salazar –saludó, obviando el rango.
A Amaia no se le escapó la mirada apreciativa de la camarera al guapo juez.
–Siéntese, por favor –invitó él. [...]
El camarero colocó ante ellos sendos platos que contenían un paquetito dorado adornado con brotes y hojas en tonos verdes y rojizos.
–Trufas y hongos con velo …

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